dilluns, 25 d’agost del 2014

Capítulo 4. Se valiente y enamórate una vez más.

El cielo estaba nublado, y las hojas estaban siendo arrancadas de sus ramas y seguidamente llevadas por el viento, este año las estaciones no se han puesto de acuerdo, el verano llegó tarde y se fue muy pronto, pero nos dejó a su aliado, recordándonos que a mitades de agosto hay que ir ligeros de ropa.

Estaba decidida a dejar que él me enamorase, ya no tenía más dudas, quería arriesgarme, vivir y disfrutar aquellas sensaciones que él provocaba en mí, quería estar con él, y ser feliz, dejando que me alegrase los días, y me encantase con sus palabras, quería creer en el amor y en los finales felices, quería intentarlo, dejarme llevar por los sentimientos, porque iba a seguir dándole vueltas a todo esto si sabía que no podía huir de mis sentimientos hacía él? Quería arriesgarme, y si no lo hacía igualmente ya estaba enamorada de él, el daño sería menor pero de todas formas ya estaría hecho, en vez de eso porque no disfrutarlo y vivir-lo al máximo?

Eso es lo que había decidido hacer, y no era nada difícil, todas aquellas tonterías se habían esfumado. Estaba allí junto a él viviendo un sueño que jamás había imaginado. Él me daba todo lo que me faltaba, estabilidad, seguridad y confianza. Me cogía de la mano y entrelazaba sus dedos con los míos, mientras paseamos por las cálidas calles de Barcelona, él hablaba de algo, me estaba contando alguna anécdota y yo hacía como si le escuchase mientras me distraía con las letras de los carteles y el vestuario de las personas que nos cruzábamos, no quería que se diese cuenta de que no le estaba prestando atención así que asentía con la cabeza y le sonreía, o tan solo me limitaba a repetir la ultima palabra que él había dicho. Era demasiado feliz como para pensar que el periódico no reflejaba el verdadero numero de habitantes que había en una población. 

Le cogía del brazo y tiraba de él, y apoyaba mi cabeza sobre su hombro, entretanto él seguía hablando, tal vez me interesaría lo que me estaba contando pero estaba demasiado distraída intentando averiguar porque su hombro es más cómodo que cualquier otro, me miraba y continuaba hablando, posiblemente se ha percatado de mi falta de atención así que tenía que decirle algo -ah si?, y eso?, ya..., bueno.. - le decía mientras le miraba fijamente y me reía, porque no tenia ni idea de lo que me estaba hablando, pero no quería que se diese cuenta.

Nos sentamos en alguna terraza, yo ya ni sabía donde estaba pero él seguía comentando esa cosa que no logro recordar, me gustaría poder estar mas atenta a lo que me decía e intentaba escucharle pero no podía, le tenía sentado en frente mío, el movía la boca mientras yo pensaba en cuanto me apetecía un beso suyo y lo buenos que son esos labios, seguía asintiendo con la cabeza y él seguía hablando conmigo, mientras él estaba en su mundo yo estaba en él mio, ahora pensaba en sus ojos que me miraban fijamente, ese tono de verde intenso rodeado de largas pestañas, pero que pestañas más largas y rizadas, y que ojos tan verdes y brillantes, que mirada tan dulce y seductora. 
Aparte la mirada rápidamente, no podía seguir mirándole a los ojos tenía que dejar de pensar en él, tal vez le podría contar esa cosa que me había pasado por la mañana, -me cogió de la mano y empezó a acariciar mi palma, recorría mis dedos con la yema de su índice- tiene las manos tan suaves, y grandes que son perfectas junto a las mías. Estiraba mi mano al lado de la suya, lo ves? Se ven perfectas juntas -pensaba para mis adentros- ya estaba distraída otra vez.

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