Estaba perdida, enamorada y encantada por él, pero tenia miedo, dudas e inquietudes; mi corazón me decía que tenía que seguir adelante, vivir el momento y disfrutar al máximo, pero mi cabeza me decía todo lo contrario. -Él es una persona adulta que a vivido el doble que tú, sabe lo que quiere y tiene la vida hecha, con su trabajo, su casa, sus amigos, como crees que vas a encajar tú en todo eso? Si tan solo eres una niña que todavía no tiene claro lo que quiere en la vida.- Mientras mi mente intentaba razonar con mi corazón yo estaba allí dejando que el tiempo pase, intentando llegar a un punto medio, esperando algún tipo de señal que me indique el camino correcto.
-Él es un encanto, una persona sociable y simpática que agrada a cualquiera, adulta y con las cosas claras, pero a veces también era un poco payaso o eso dice el, actuando como un niño y diciendo cosas sin sentido, lleno de energía y curiosidades, era imposible no reírte a su lado, pero y yo?- me preguntaba una y otra vez si era lo correcto, si debía hacer caso a mi corazón o a mi cabeza, si el realmente se enamoraría de mi como yo lo estaba de él. Teníamos mucha diferencia de edad y yo estaba llena de paranoias y traumas, no sabía si sería capaz de quererle como se merecía ni si sabría tratarle como debía.
En las relaciones anteriores siempre la había fastidiado de alguna forma u otra, siempre acababa haciendo algo mal aunque no fuese lo que pretendía, y sabía perfectamente como era yo, una niña con muchos pájaros en la cabeza, que a la mínima ya se molestaba y se enfadaba, e incapaz de hablar las cosas. Siempre me lo guardaba todo hasta que no podía más, y llegados a ese momento simplemente explotaba y me volvía loca, no escuchaba cuando creía tener la razón, y nunca les daba la oportunidad de cambiar. Tal vez solo eran tonterías que si lo hubiese dicho en ese momento se habría arreglado sin ningún problema, quizás solo fuese un malentendido que si hubiese comentado en su momento se habría aclarado. Pero no, yo no era así, era lo que literalmente se dice una niñata y actuaba como tal.
En cambio él, tan seguro de si mismo y decidido en lo que hace, me soportaría? Aguantaría todos mis altibajos? O en cuando me conociese de verdad saldría corriendo? Y si decido lanzarme y en cuando esté totalmente ciega de amor él se da cuenta de que somos demasiado diferentes y se va? Entonces que tendría que hacer? Saldría herida, dolida y destrozada. Valía la pena arriesgarme a sufrir? O era mejor quedarme donde estaba y como estaba, sola y concentrada en mis cosas, sin distracciones, sin amor, sin él.
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